La dieta de los puntos: por quien fue creada?


Las dietas son como la ropa: cambian cada cierto tiempo, según la temporada. Alguno de estos regímenes alimenticios milagrosos permanecen incólumes a través de los años, pues parecen funcionar.

Una de estas dietas populares es la dieta de los puntos, o Point Plus como se le conoce en inglés.

La mecánica es simple: se asigna a los alimentos diversos puntos según su contenido calórico y las personas, a quienes se les ha dado una cantidad de puntos limitada por día, deben escoger entre estos alimentos para completar sus comidas.

Sin embargo, después de escuchar tantas experiencias, sigue la duda: ¿funciona la dieta de los puntos?

La dieta de los puntos fue creada por Weigth Watchers en los años setenta. La principal característica de esta organización era el apoyo grupal para facilitar la tarea de alcanzar un peso sano a través de una dieta saludable, por lo que comenzaron a desarrollar un sistema que hiciese fácil el conteo de calorías por persona.

A cada individuo le corresponde un número de puntos diarios determinados por sus requerimientos calóricos, y éstos pueden ser llenados fácilmente siguiendo los puntos de cada alimento especificados en una tabla que pueden llevar impresa o incluso en una aplicación para móviles.

En teoría, la dieta de los puntos funciona, pues limita el consumo calórico y por ende, las personas bajan de peso.

El problema viene dado por la ligereza con la que las personas pueden cumplir sus puntos. Es decir, si alguien tiene 40 puntos para gastar en el día, puede utilizarlos comiendo frutas, vegetales y carnes magras o sencillamente puede invertirlos en unas porciones de pizza, que también suman los 40 puntos reglamentarios.

Probablemente la pérdida de peso se produzca, pero la persona no se está nutriendo correctamente, con todos los problemas de salud que esto puede acarrear.

A esto se le aúna la estrategia de marketing que impele al usuario a adquirir productos especiales de la marca, que suelen tener menos puntos que los tradicionales pero que suelen ser mucho más costosos.

La dieta de los puntos tiene la misma desventaja que la mayoría de las dietas milagrosas: no son sostenibles en el tiempo y no corrigen el problema.

No basta simplemente con reducir la ingesta calórica, es importante adquirir hábitos alimenticios saludables que transformen el estilo de vida y hagan perdurable la pérdida de peso.

Los nutricionistas coinciden en algo: todos los alimentos están permitidos dentro de una dieta saludable, siempre y cuando se consuman en las cantidades y frecuencias adecuadas.

Tener una dieta saludable no se trata sólo de lo que comemos, sino cómo lo comemos. Forjar un hábito, cualquiera que sea, toma una gran cantidad de tiempo y fuerza de voluntad pero tiene una gran recompensa: es prácticamente eterno.

Las dietas milagrosas no están orientadas a enseñar a comer de forma saludable, sino que encierran a las personas en círculos viciosos; cambian temporalmente las conductas, pero no modifican los patrones que pueden fijarlas.

La clave está en aprender a comer de forma adecuada, invertir tiempo en tener una dieta saludable es una inversión a largo plazo que dejará grandes dividendos.